
Donde se vive la Historia
Los pueblos del interior de Gipuzkoa son, sobre todo, el paisaje de Gipuzkoa.
Pueblos de marcada identidad y rebosantes de vida, de historia, de cultura, de mercados, de calles adoquinadas, de restaurantes acogedores que te envolverán desde el primer momento. De los mil matices de un verde que cubre prados y bosques, pero también los frontones de los pueblos. Ese frontón al lado de la plaza y la iglesia es común a todos; a partir de ahí, verás que cada pueblo es un mundo nuevo a descubrir.
Astigarraga
En el municipio de Astigarraga se combinan como en pocos lugares una intensa actividad industrial en auge, con la explotación agropecuaria tradicional. La Plaza Consistorial todavía mantiene su dema-plaza para las pruebas de bueyes.
Azpeitia
Azpeitia es muy conocida por el Santuario de Loiola, pueblo natal de San Ignacio de Loiola, fundador de la compañia de Jesús.
Urretxu
Hoy en día Urretxu sigue manteniendo en su casco histórico las características de su origen medieval, diseñado por sus vecinos en 1383 cuando el rey Juan I de Castilla otorgó la Carta Puebla a la villa. En ella además de facultar a los vecinos para la distribución de los solares, también se recogía su derecho a diseñar el núcleo urbano.
Zumarraga
Zumarraga, en un principio, estaba formado por zonas separadas. El primer núcleo de asentamiento de la población se desarrolló en el monte, alejado del fondo del valle.
Legazpi
A diferencia de los otros tres pueblos que tuvieron una industrialización más tardía, en Legazpi, la historia del hierro comenzó en el siglo XI, con las ferrerías de viento que había en los montes (llamadas “haizeolak” ferrerías de viento o “gentiletxeak” casas de gentiles).
Tolosa
Fundada en el siglo XIII, fue capital de Gipuzkoa durante 10 años, y a día de hoy es un referente importante en la región.